- Durante la celebración el párroco recordó aquel versículo de la Biblia que Jesús pronunció cuando dijo: “Dejen que los niños se acerquen mí, no se lo impidan; porque de ellos es el reino de los cielos”
- Y así, filas enormes de padres de familia acudieron a consagrar a sus hijos

La presentación y consagración de los niños a la virgen fue una de las muchas actividades y celebraciones que se llevan a cabo hoy durante la festividad en honor a la reina de México y emperatriz de América, la virgen de Guadalupe.
La celebración corrió a cargo del párroco Adrián Rocha Rodríguez, quien recordó aquellas palabras que manifestará Jesús cuando llevaron unos niños para que los tocara, pero los discípulos reprendieron a quienes los habían llevado y al ver eso Jesús les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impida, porque el reino de Dios es de los que son como ellos”.
El sermón, aunque fue emotivo por las palabras que evocó el párroco de Jesús, fue corto pues había decenas o cientos de niños desde recién nacidos hasta de 7 a 8 años y estaban muy inquietos.
El párroco explicó que la presentación de los niños, es con el fin de pedirle a la virgen de Guadalupe que los cubra y proteja con su manto; los guíe en su camino y en su vida.
Señaló que los niños, no tienen pecado desde el bautizo hasta los 7 años que se mantienen limpios y en gracia de Dios, por tres razones, la primera porque siempre dicen la verdad; segunda, porque no guardan rencores, corajes, resentimientos u odios y tercera, los niños son serviciales y lo hacen con gusto.
Por tanto, indicó que cuando Jesús nos pide ser como niños, no lo pide de forma física sino internamente, para vivir sin recelos, odios y de acuerdo a la verdad para buscar esa gracia de Dios en la que viven todos los niños.

Pidió a los presentes, no acostumbrarse a decir mentiras, a vivir con odios o resentimientos que no los deja ser felices y, sobre todo, los invitó a aprender a servir a los demás y a conservar su inocencia para aspirar a una vida eterna.
La celebración concluyó con el encendido de las velas y la bendición de los pequeños que en su gran mayoría iban vestidos de Juan Diego y las niñas de falda y guanengo michoacano.

